Son los más fáciles de hacer. En realidad no elaboramos el jabón de glicerina, sino que ya lo compramos hecho. Sólo tenemos que cortarlo en trocitos, lo ponemos a derretir al baño maría o al microondas y una vez líquido le agregamos los colorantes y el aroma. Se pone en moldes y se deja solidificar de nuevo. Podemos conseguir multitud de formas y colores.
La dificultad está en que aquí en Badajoz no es fácil encontrar barras de glicerina para fundir, tenemos que pedirlas por internet o buscar en otra ciudad.
Otra opción sería elaborar nuestro propio jabón transparente, pero eso ya merece capítulo aparte porque es bastante laborioso.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
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