La saponificación es la reacción química entre un álcali ( hidróxido de sodio o de potasio) y algún ácido graso ( grasas animales, aceites..) que da como resultado el jabón..
Este jabón podemos encontrarlo en pastillas, que es la forma seca sin el agua que intervino en el proceso de saponificación y que se ha evaporado y en forma líquida, que es el jabón disuelto en agua, de consistencia muy viscosa o fluída.
Los jabones para uso humano están compuestos en su mayoría por aceites vegetales como el aceite de palma, el aceite de oliva y el de coco, entre otros.
El aceite de oliva es muy beneficioso para la piel, y hay que destacar las características que hacen diferente a este aceite de otras grasas y aceites vegetales. En su composición encontramos sustancias que poseen un reconocido efecto terapéutico. Por ejemplo posee antioxidantes naturales como la vitamina E y los polifenoles, que protegen al organismo de los procesos de envejecimiento.
A este jabón de oliva se le ha llamado tradicionalmente Jabón de Castilla.
