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martes, 25 de mayo de 2010

JABÓN DE CACAO Y MIEL





Este jabón es un encargo de una persona que tiene la piel muy delicada. Está hecho con manteca de cacao, oliva, coco, palma, ricino y miel. Y como no lleva colorantes el diseño era muy simple,¿y qué le he puesto para decorarlo y cambiarle el look totalmente? Pues claro, ROSAS!!!. Se trata de hacer lo siguiente: cada vez que hagamos jabón guardamos un poco para después hacer rosas, las dejamos secar y siempre las tendremos listas para decorar cualquier jabón liso. Una simple rosa y le damos la vuelta al jabón. Este además tiene bolitas pequeñas que también voy haciendo y guardando para cuando se presente la ocasión de usarlas.

jueves, 6 de mayo de 2010

PRÍMULA

Este jabón, simple y sencillo, está elaborado con aceite de onagra y karité principalmente.
El aceite de onagra destaca por su riqueza en ácidos grasos esenciales (contiene ácido linoleico y ácido gamma-linolénico), aminoácidos, minerales y Vitamina C. Es excelente para el tratamiento de eczemas y acné y para las pieles secas por su gran capacidad para retener la humedad.
No lleva colorantes y huele a cítricos. Es un encargo y para que no quedase tan simple le puse unas florecillas de jabón hechas con cortadores mini.

martes, 20 de octubre de 2009

DESHOJANDO JABÓN--JABÓN DE ROSA MOSQUETA / ROSEHIP SEED SOAP


Hace poco descubrí unos moldes de plástico que realmente no son moldes sino partes de un biberón de esos que sirven para guardar las tomas de papillas de los bebés. El primer jabón que hice con ellos fue el anterior de las calabacitas y la verdad es que, aunque salen unos jabones no muy grandes, me tienen encantada por el resultado final y la cantidad de juego que dan.
Tiempo atrás hice un jabón con incrustación de un rulo en forma de yin-yang. Me sobraron varios trozos y los guardé. Ahora he visto la posibilidad de usarlos en este diseño. Sólo tuve que cortarlos en láminas y como tienen forma de hojas, los puse en el fondo de cada molde en la forma en que se ven en las fotos y eché primero una capa de jabón con colorante rosa y otra capa de jabón con colorante blanco. Y bueno, aquí está el resultado, queda un jabón muy gracioso.
LLeva aceite de oliva, coco, palma, ricino, manteca de karité y aceite de rosa mosqueta en la traza .Colorantes blanco y rosa y fragancia de rosas.

miércoles, 7 de mayo de 2008

TÉ VERDE Y ACEITE DE ALMENDRAS


Con aceites de oliva, coco, palma, ricino y almendras dulces.

Fragancia de té verde.

With olive oil, coconut oil, palm oil, castor oil and sweet almonds

Green tea fragrance

viernes, 11 de abril de 2008

lunes, 31 de marzo de 2008

PROBLEMAS Y SOLUCIONES


A veces cuando elaboramos nuestro jabón nos llevamos alguna sorpresa desagradable: el resultado no es el deseado. A continuación expondré algunos problemas con los que nos podemos encontrar.


1.- El jabón presenta huecos en el interior llenos de un líquido aceitoso o acuoso que puede ser debido a una separación de la solución de sosa. Trocear de nuevo el jabón y derretirlo con todo su líquido al baño maría.


2.- El jabón no saponifica, no se forma probablemente porque la cantidad de sosa no es suficiente. Deberemos revisar la receta y efectuar reajustes por lo que tendremos que volver a derretirlo.


3.- El jabón está resquebrajado: demasiada sosa en la receta. En este caso se debe volver a fundir y agregar más aceite.


4.- El jabón presenta una capa acuosa (solución de sosa) debajo. Volver a revisar la receta y fundirlo nuevamente, con todos los líquidos que tenga.


5.- El jabón está blando y separado. Generalmente ocurre por una falsa traza, o porque perdió mucho calor en el período de curación. Tendremos que vaciarlo en una olla a fuego muy lento, hasta que alcance una temperatura mayor, y mezclar nuevamente con la batidora eléctrica. Para que no ocurra una falsa traza, debemos batir al final con la cuchara de madera, plástico o acero inoxidable.


6.- El jabón traza rápido y se pega a la olla. Probablemente es debido a algún aditivo o colorante que acelera demasiado la traza. Éstos deben agregarse al final y mucho cuidado con las fragancias que contienen alcohol porque trazan rápidamente. La solución será agregar agua poco a poco y fundirlo nuevamente hasta que adquiera el estado de traza.


7.- Cenizas en el jabón, un polvillo blanco en los bordes y en la superficie. Puede ser debido a una mezcla de aceites y sosa no adecuada, a cuajarlo a temperaturas muy bajas o a un aislamiento pobre. Cuando enmoldemos el jabón debemos cubrirlo con un plástico o film transparente y abrigarlo bien.


8.- El jabón es más claro en los extremos que en el interior. Esto sucede cuando el jabón pasa por estado de gel en el centro pero no en los lados. Se da sobre todo en moldes de madera por lo que deberemos precalentar un poco el molde de madera en el horno.

viernes, 11 de enero de 2008

GELIFICACIÓN

La gelificación es uno de los estados por los que pasa la pasta de jabón antes de convertirse en verdadero jabón. Es una reacción exotérmica (desprende calor) llegando a un punto en el que el jabón se vuelve como un gel, con aspecto translúcido.

El calor acelera la saponificación y la saponificación a su vez produce calor extra. Para favorecerla hay que evitar que el jabón pierda el calor que produce, por eso debemos abrigarlo durante 24 horas después de verter la pasta en el molde.

De igual manera podemos conseguir jabón que no pase por una fase de gelificación, aunque dicen los expertos que es mejor el que ha gelificado. En este caso, pondremos los moldes sin abrigar en un lugar fresco para que vaya perdiendo la temperatura que produce.

En el proceso en caliente lo que se hace precisamente es llevar artificialmente el jabón hasta ese punto y mantenerlo por un rato hasta que el proceso se completa.

lunes, 19 de noviembre de 2007

PROCESOS


Existen varias formas de hacer jabón artesanal; entre ellas destaco dos: Proceso en frío y Proceso en caliente.


Proceso en frío (Cold Process)


El es el proceso que yo suelo utilizar y se hace mediante la combinación de ácidos grasos (aceites o grasas) y de hidróxido de sodio (sosa cáustica).

Se calientan los aceites a una temperatura entre 40 y 55 grados. Se disuelve la sosa en el agua (cuidado, es un producto muy caústico). A continuación echamos lentamente la solución de lejía en los aceites sin dejar de remover y seguimos batiendo con una batidora eléctrica hasta conseguir la traza. En este punto añadimos los aceites esenciales y colorantes. Echamos en los moldes y dejamos curar 4 semanas.
A partir de aquí tendremos un jabón de excelentes cualidades. Dependiendo de los aceites usados tendremos una barra más o menos espumosa e hidratante.

Proceso en caliente (Hot Process)


El proceso en caliente parte desde el proceso en frío.
Hay que tener presente que al trabajar en caliente la peligrosidad del hidróxido de sodio aumenta, así que debemos usar siempre guantes de látex y gafas de plástico.
El proceso en caliente tiene la ventaja de requerir menos tiempo de curado para el jabón ya que la saponificación esta prácticamente completada tras el proceso de fabricación.
Así pues seguiremos los mismos pasos que en el proceso en frío y cuando lleguemos a la traza encenderemos el fuego y coceremos el jabón a fuego bajo unos 20 minutos sin dejar de remover.
Posteriormente el jabón entra en una fase de separación debido a la temperatura. Debemos seguir removiendo para homogeneizar la mezcla hasta que se produce la gelificación, el jabón alcanza el punto de gel y continuamos hasta alcanzar el punto de ebullición en el cual se forman burbujas tipo champán. Aquí tenemos que agitar continuamente durante unos 20 minutos más para evitar que se queme. Después debemos dejarlo descansar por un tiempo y volver a calentar y agitar hasta que entre en ebullición de nuevo. Descansar y volver a calentar. Este proceso debe hacerse durante unas 2 horas.
Con el último enfriamiento el jabón quedará pastoso. Aquí es donde agregamos los aceites esenciales y demás aditivos. Lo enmoldamos y al día siguiente se saca de los moldes, se corta y ya está listo para usar.

jueves, 15 de noviembre de 2007

¿QUÉ ES LA SAPONIFICACIÓN?



La saponificación es la reacción química entre un álcali ( hidróxido de sodio o de potasio) y algún ácido graso ( grasas animales, aceites..) que da como resultado el jabón..
Este jabón podemos encontrarlo en pastillas, que es la forma seca sin el agua que intervino en el proceso de saponificación y que se ha evaporado y en forma líquida, que es el jabón disuelto en agua, de consistencia muy viscosa o fluída.
Los jabones para uso humano están compuestos en su mayoría por aceites vegetales como el aceite de palma, el aceite de oliva y el de coco, entre otros.
El aceite de oliva es muy beneficioso para la piel, y hay que destacar las características que hacen diferente a este aceite de otras grasas y aceites vegetales. En su composición encontramos sustancias que poseen un reconocido efecto terapéutico. Por ejemplo posee antioxidantes naturales como la vitamina E y los polifenoles, que protegen al organismo de los procesos de envejecimiento.
A este jabón de oliva se le ha llamado tradicionalmente Jabón de Castilla.

martes, 13 de noviembre de 2007

UN POCO DE HISTORIA...

Según una leyenda romana, el jabón nació en el Monte Sapo. Allí se sacrificaban animales y la grasa derretida de éstos junto con las cenizas de la madera, corrían ladera abajo mezcladas con el agua de lluvia hasta el río Tíber. Las mujeres que lavaban sus ropas en este río se dieron cuenta de que el lavado quedaba mejor que en otros lugares.

Los egipcios, los romanos, los griegos..., todos daban gran importancia al aseo personal.
Los baños de los romanos eran muy populares y lujosos y los griegos, aunque no usaban jabón propiamente, se limpiaban con arcilla, cenizas y piedra pómez. Untaban sus cuerpos con aceites, y lavaban su ropa con agua en los arroyos.

En la Edad Media, este procedimiento decayó, y sobrevinieron las grandes pestes.En el siglo XVII el baño cobró nuevas fuerzas en Europa, aunque el procedimiento de la elaboración del jabón se mantenía secretamente en los monasterios desde el siglo VII. En el siglo XII Italia, España y Francia fueron los primeros centros de producción masiva de jabón, pero los impuestos eran muy altos, por lo que pocas personas los utilizaban. Expertos en química desarrollaron diversas técnicas para elaborar jabón de forma industrial, y en las colonias americanas se usaba grasa animal y ceniza para fabricar un jabón casero de mala calidad, pero que servía para los propósitos de limpieza personal y de las prendas de vestir.

Durante la primera guerra mundial empezaron a utilizarse sustancias sintéticas debido a la escasez de grasas, lo que actualmente conocemos como detergentes que se combinan con sales minerales y producen sustancias indeseables que contaminan nuestro ambiente, tales como fosfatos, surfactantes, derivados del petróleo…, y que encontramos en detergentes y jabones comerciales combinados o no con jabón, como blanqueadores, enzimas, ablandadores, y geles químicos.

En la actualidad existe todo un arsenal de geles y jabones de todo tipo para nuestra higiene diaria, pero todos ellos contienen agentes químicos que pueden resecar nuestra piel. A los jabones industriales se les extrae la glicerina, un humectante que atrae la humedad a tu piel. La glicerina es un subproducto natural del proceso de la fabricación de jabón pero los fabricantes comerciales eliminan de sus jabones esta glicerina y la reservan para utilizarla en productos económicamente más rentables, como lociones y cremas. Sin embargo cuando nosotros hacemos jabón dejamos toda la glicerina que se produce de forma natural.

Por eso son mucho mejor los jabones realizados de forma artesanal, porque no contienen productos químicos que puedan irritar nuestra piel, son rápidos de hacer, los fabricaremos con ingredientes conocidos, con aromas naturales y sin agentes externos que puedan afectar a nuestra salud.